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Guía del Whodunit Audiovisual (1ª parte)

Tras haber explorado los mil rostros del inquilino de Baker Street en la retrospectiva sobre Sherlock Holmes y de haber diseccionado el vasto legado de la "Reina del Crimen" en la guía de adaptaciones de Agatha Christie, llega el momento de abrir el foco.

Foto de Pere Romero Alonso / Pexels

Iniciamos hoy una serie de artículos dedicados a desgranar el whodunit en todas sus formas; un viaje que nos llevará desde los arquitectos del "juego limpio" hasta los nuevos clásicos del siglo XXI. En esta primera entrega, abandonamos por un momento los cánones más conocidos para adentrarnos en la Golden Age de otros grandes maestros y descubrir cómo la televisión del siglo pasado forjó sus propios iconos del enigma. Es solo el primer movimiento en un tablero que completaremos más adelante con el resurgimiento del whodunit y el cozy mystery contemporáneo y esos fascinantes híbridos de género donde el misterio sigue siendo la pieza central. 

Preparad vuestra lupa y vuestra libreta de notas
¡Bienvenidos al club de los sospechosos habituales!

Capítulo I: El legado de la Golden Age en pantalla

Entrar en el universo del whodunit es aceptar un desafío: un tablero de ajedrez donde las piezas son los sospechosos y el tablero es una mansión aislada o un pueblo aparentemente tranquilo. Para quienes buscan el "juego limpio" de la Golden Age, la biblioteca es vasta. Olviden por un momento a Christie; el canon tiene otros arquitectos del misterio cuyas obras han saltado a la pantalla con una fidelidad asombrosa.

Podemos empezar con la lógica matemática de Ellery Queen en su mítica serie de 1975, ese detective que se permitía romper la cuarta pared para retarnos a ser tan brillantes como él antes del desenlace (Ver artículo Ellery Queen: el desafío al lector). O viajar a la campiña inglesa con el Padre Brown; aquí el espectador puede elegir entre la versión clásica de 1974, que encarna la profundidad teológica y sobria de Chesterton, o la adaptación más reciente de 2013, donde el carisma del clérigo convierte el pecado en un enigma reconfortante. En ambas, el sacerdote utiliza su conocimiento sobre la naturaleza humana para resolver enigmas donde la policía solo ve sombras.
Ellery Queen y su padre, el Inspector Richard Queen, en Ellery Queen (1975-1976)
Padre Brown (1974)
Personajes de Padre Brown (2013-Actualidad)

La aristocracia también tiene sus sabuesos. Desde el excéntrico y ligero Campion de Margery Allingham, que oculta su intelecto tras una fachada de distracción, hasta el erudito Lord Peter Wimsey, capaz de desentrañar un puzle criminal citando a los clásicos en las adaptaciones de los años 70 y 80. La elegancia se mantiene en The Inspector Alleyn Mysteries, donde el refinado inspector de Ngaio Marsh destila la clase de Scotland Yard en escenarios de alta sociedad.
Albert Campion, el Inspector Oates y el mayordomo/ayudante Magersfontein Lugg en Campion (1989-1990)
Lord Peter Wimsey (1972-1975)
Lord Peter Winsley y Harriet Vane en A Dorothy L. Sayers Mystery (1987)
Inspector Jefe Roderick Alleyn y Agatha Troy en The Inspector Alleyn Mysteries (1990-1994)

Para quienes buscan una mirada vanguardista, la psicóloga forense de The Mrs. Bradley Mysteries rompe moldes en los años 20, mientras que el sedentario Nero Wolfe demuestra que no hace falta cruzar el umbral de casa para resolver un crimen: basta con la deducción pura y un buen ayudante que haga el trabajo de campo.
Adela Bradley y George Moody en The Mrs Bradley Mysteries (1998-2000)
Nero Wolfe y Archie Goodwin en El Detective Nero Wolfe (1981)
Nero Wolfe y Archie Goodwin en A Nero Wolfe Mystery (2001-2002)

Este rigor técnico americano tiene su eco en el Perry Mason original de 1957, donde los casos de Erle Stanley Gardner se convierten en whodunits de manual. Incluso el caballero ladrón Arsène Lupin, en su serie de 1971, nos demuestra que el crimen puede ser un puzle de disfraces y dialéctica. Para los arqueólogos del género, The Rivals of Sherlock Holmes rescata a los otros detectives de la época, demostrando que antes de Holmes ya existía una matemática del asesinato.
Perry Mason (1957-1966)
Perry Mason (1985-1993)
Perry Mason (2020-2023)
Arsène Lupin (1971-1974)
Los rivales de Sherlock Holmes (1971)

Si las series permitieron que el misterio se instalara en nuestros hogares, el cine de la era dorada elevó el "juego limpio" a la categoría de espectáculo. Aquí, la gran pantalla respetó los mandamientos de autores como Christianna Brand, cuya obra Green for Danger (1946) es una lección magistral de cómo esconder al culpable a plena vista en un hospital de guerra. La lógica gélida de S.S. Van Dine triunfó con The Kennel Murder Case (1933), donde su Philo Vance disecciona otro enigma de habitación cerrada como si fuera una ecuación, mientras que Nicholas Blake nos desafiaba en La bestia debe morir a detener la película para señalar al asesino. Esa misma complicidad con el espectador definió la serie de cuatro películas de Ellery Queen protagonizada por Ralph Bellamy (1940-1941), donde el detective no solo recolectaba pistas, sino que personificaba el rigor del puzle literario adaptado al dinamismo de la serie B de Hollywood. Pero el ingenio no conoce fronteras: el genio francés de Gaston Leroux nos trajo al joven Rouletabille, capaz de resolver en El misterio del cuarto amarillo (2003) el paradigma de la habitación cerrada.
Verde es el peligro (Green for Danger, 1946)
Lord Peter Winsey y Harriet Vane en The Haunted Honeymoon (1940)
El misterio del cuarto amarillo (2003)

Capítulo II: Guiones originales y clásicos de la TV

Esta misma fascinación por el puzle deductivo permitió que el género evolucionara más allá de las estanterías; el audiovisual supo crear sus propios iconos mediante guiones originales que respetan escrupulosamente el esquema tradicional de pistas y sospechosos. En la pequeña pantalla, nadie personifica mejor esta seguridad que Jessica Fletcher en Se ha escrito un crimen (Murder, She Wrote); una detective aficionada capaz de diseccionar la conducta humana entre máquinas de escribir. Ese mismo espíritu de observación científica vive en el ojo clínico del Dr. Mark Sloan en Diagnóstico asesinato (Diagnosis Murder), capaz de hallar la verdad en una simple inconsistencia médica, o en el carismático Ben Matlock, el rey de los tribunales de Atlanta que siempre lograba que el verdadero culpable se delatara bajo el rigor de sus interrogatorios.

Esta era dorada de la televisión del siglo pasado también nos regaló la sofisticación de Remington Steele, donde el juego de identidades entre Laura Holt y el elegante estafador que asume el nombre de su jefe ficticio creó un puzle de ingenio y tensión sexual. El género también supo reírse de sí mismo y romper la cuarta pared en Luz de luna (Moonlighting), con los eléctricos diálogos de Bruce Willis y Cybill Shepherd, o envolverse en el lujo internacional de la mano de Hart y Hart (Hart to Hart), en donde una pareja de millonarios cuentan con el tiempo suficiente para disfrutar de la pasión que comparten: resolver misterios. Incluso la dinámica familiar se puso al servicio del enigma en Simon & Simon, demostrando que el contraste de personalidades entre dos hermanos detectives era el motor perfecto para la deducción clásica.

El cine del siglo pasado, por su parte, demostró que no hacían falta novelas previas para retar al espectador con puzles de alta ingeniería. El ejemplo supremo es El fin de Sheila (The Last of Sheila, 1973), un rompecabezas matemático en alta mar escrito por mentes maestras del género como Stephen Sondheim y Anthony Perkins. Esta sofisticación convive con el ingenio de La huella (Sleuth, 1972), un duelo intelectual de "habitación cerrada" que es pura orfebrería narrativa.

Incluso cuando el cine optó por la parodia, como en la brillante Un cadáver a los postres (Murder by Death, 1976), lo hizo bajo una estructura de crimen imposible que celebra las reglas de la Golden Age. Esa misma esencia del "quién lo hizo" se convirtió en un juego de ritmo frenético en El juego de la sospecha (Cluedo) (Clue, 1985).

Por otro lado, la pluma de Neil Simon volvió a demostrar su maestría para la parodia constructiva en Un detective barato (1978). En ella, el esquema del whodunit se convierte en un ejercicio de nostalgia y humor que, lejos de desmantelar el género, lo celebra a través de una trama de sospechosos habituales y giros inesperados que no dependen de ninguna fuente literaria previa para mantener al espectador en vilo.

Esta genealogía del guion original se remonta mucho tiempo atrás; ya en 1953, guionistas como Andrew L. Stone nos desafiaban con puzles médicos y legales como Asesinato a la orden (A Blueprint for Murder, 1953).

Al final, ya sea en el cine o en la televisión, el placer es siempre el mismo: esperar ese momento final donde el detective señala al culpable y todas las piezas, por fin, encajan.

Adaptaciones de novelas de la Golden Age
Obras basadas en los autores que establecieron las reglas del "juego limpio":

A) Series de TV (Adaptaciones Golden Age)
  • Ellery Queen (1975-1976): El desafío máximo al espectador; rompe la cuarta pared para invitarnos a resolver el puzle antes que el protagonista.
  • Padre Brown (1974 / 2013-Actualidad): Dos visiones del clérigo de Chesterton; una sombría y teológica, la otra luminosa y acogedora, ambas centradas en la redención y el pecado.
  • Campion (1989-1990): Las aventuras de Margery Allingham con un detective aristócrata que oculta su brillantez bajo una fachada de excentricidad.
  • Lord Peter Wimsey (1972-1975): La erudición de Dorothy L. Sayers. El ciclo clásico protagonizado por Ian Carmichael se divide en cinco miniseries independientes.
  • A Dorothy L. Sayers Mystery (1987): Cuenta con Edward Petherbridge para explorar el lado más sofisticado y romántico del detective.
  • The Inspector Alleyn Mysteries (1990-1994): La elegancia de Ngaio Marsh personificada en un inspector de Scotland Yard que destila clase y lógica pura.
  • The Mrs. Bradley Mysteries (1998-2000): Una serie de 5 capítulos, el piloto de larga duración, titulado "Speedy Death" (1998), y 4 capítulos más (2000). Gladys Mitchell nos presenta a una psicóloga, protagonizada por Diana Rigg, con un estilo audaz que escandaliza y fascina a la Inglaterra de los años 20.
  • El detective Nero Wolfe (Nero Wolfe, 1981): Serie de la NBC protagonizada por William Conrad. Es una adaptación que traslada las historias de Rex Stout a una estética de principios de los 80, manteniendo la esencia del detective gourmet y sedentario.
  • A Nero Wolfe Mystery (2001-2002): Protagonizada por Maury Chaykin (Wolfe) y Timothy Hutton (Archie Goodwin). Es muy valorada por los fans por su fidelidad absoluta a la época de las novelas y por usar un "repertorio de actores" fijo que cambiaba de personaje en cada episodio.
  • Perry Mason (1957-1966 / 1985-1993): Raymond Burr inmortalizó al abogado defensor en dos épocas fundamentales de su carrera. La serie original de los años 50 y 60 estableció el estándar del whodunit legal, donde Mason desmantela coartadas en el estrado. Dos décadas después, Burr retomó el papel en un exitoso ciclo de 26 telefilmes de larga duración, manteniendo la misma fórmula de suspense judicial hasta su fallecimiento, consolidando un legado de casi 40 años vinculados al personaje.
  • Perry Mason (2020-2023): Una reinvención oscura -un neo-noir- protagonizada por Matthew Rhys que funciona como una precuela. A diferencia del esquema de "caso de la semana", esta versión desarrolla un único gran misterio por temporada, explorando los orígenes de Mason como investigador privado en la turbulenta Los Ángeles de la Gran Depresión.
  • Arsène Lupin (1971-1974): Serie que adapta las novelas de Maurice Leblanc.
  • Los rivales de Sherlock Holmes (1971): Antología que rescata a los otros detectives de la época (como el Dr. Thorndyke) que competían en lógica con Holmes.
B) Películas (Adaptaciones Golden Age)
  • Verde es el peligro (Green for Danger 1946): Basada en la novela de Christianna Brand. El inspector Cockrill investiga una muerte en un hospital de campaña durante el Blitz. Es la cima del fair play cinematográfico: todas las pistas están ante el espectador.
  • Ciclo Ellery Queen (1940-1941): Compuesto por cuatro películas (Ellery Queen, Master Detective, Ellery Queen's Penthouse Mystery, Ellery Queen and the Perfect Crime y Ellery Queen and the Murder Ring). Protagonizadas por Ralph Bellamy, estas cintas adaptan la esencia de las novelas de Frederic Dannay y Manfred B. Lee, trasladando al cine el rigor del "desafío al espectador" y la recolección meticulosa de pistas físicas en entornos urbanos y sofisticados.
  • Laura (1944): Basada en la novela de Vera Caspary. Un rompecabezas de identidades y obsesiones en la alta sociedad neoyorquina que respeta la estructura de sospechosos limitados.
  • Matando en la sombra (The Kennel Murder Case 1933): Basada en S.S. Van Dine. Philo Vance aplica una lógica gélida para resolver un misterio de habitación cerrada. Es la adaptación más fiel al espíritu analítico del autor.
  • The Haunted Honeymoon (1940): Adaptación de Dorothy L. Sayers. Robert Montgomery interpreta a Lord Peter Wimsey, quien intenta disfrutar de su luna de miel solo para verse envuelto en un asesinato que debe resolver con su habitual erudición.
  • El tigre en la niebla (Tiger in the Smoke 1956): Basada en la novela homónima de Margery Allingham. Aunque tiene un tono de thriller, mantiene la estructura de investigación sobre el pasado y la identidad propia de las aventuras de Albert Campion.
  • Father Brown (1954): Protagonizada por Alec Guinness y basada en los relatos de G.K. Chesterton. Conocida también como The Detective, es la traslación al cine más célebre del clérigo, centrándose en el duelo intelectual y moral entre Brown y el ladrón Flambeau.
  • The Patient in Room 18 (1938): Basada en la obra de Mignon G. Eberhart, otra de las grandes damas del misterio. Presenta a la enfermera Sarah Keate, una de las precursoras del detective aficionado en entornos cerrados (hospitales).
  • The Case of the Howling Dog (1934): La primera aparición cinematográfica de Perry Mason, interpretado por Warren William. Es una adaptación directa de la novela de Gardner y establece el tono del "whodunit legal" con un misterio de herencias y asesinatos cruzados.
  • The Case of the Curious Bride (1935): Dirigida por Michael Curtiz, esta película es famosa por presentar un ritmo acelerado y un puzle de coartadas muy ingenioso.
  • The Case of the Lucky Legs (1935): Considerada una de las más divertidas del ciclo inicial, mantiene la estructura de investigación detectivesca pura, con Mason moviéndose por escenarios nocturnos para cazar pistas físicas antes de la revelación final.
  • El misterio del cuarto amarillo (2003): Película francesa que adapta la novela de Gaston Leroux.

Series y películas Whodunit clásicas
Historias originales que siguen el esquema tradicional.

A) Series (Guion original)
  • Se ha escrito un crimen (1984-1996): Jessica Fletcher analiza pistas físicas y el comportamiento humano para encontrar al culpable en un entorno de sospechosos limitados.
  • Diagnóstico asesinato (1993-2001): El Dr. Mark Sloan utiliza su ojo clínico para detectar la inconsistencia médica o lógica que delata al asesino.
  • Remington Steele (1982-1987): Un clásico absoluto. Laura Holt es una detective privada brillante que, para que la tomen en serio en un mundo de hombres, se inventa un jefe ficticio llamado Remington Steele. Cuando aparece un estafador (Pierce Brosnan) y asume esa identidad, deben resolver casos juntos.
  • Luz de luna (Moonlighting, 1985-1989): Protagonizada por Bruce Willis y Cybill Shepherd. Aunque tiene mucha comedia y rompe la cuarta pared, la estructura de cada episodio es un misterio que deben resolver.
  • Matlock (1986-1995): Si Jessica Fletcher era la reina de los libros, Ben Matlock era el rey de los tribunales. Es un abogado de Atlanta que siempre descubre quién es el verdadero asesino durante el juicio. Es un whodunit legal creado específicamente para televisión por Dean Hargrove.
  • Hart y Hart (Hart to Hart, 1979-1984): Una pareja de millonarios que, por puro hobby, se ven envueltos en misterios y asesinatos cada semana. Fue creada por el guionista Sidney Sheldon directamente para la pequeña pantalla.
  • Simon & Simon (1981-1989): Dos hermanos con personalidades opuestas que dirigen una agencia de detectives en San Diego. Es una serie de misterio clásica, con guiones originales enfocados en la deducción y la química entre los hermanos.
B) Películas (Guion original)
  • El fin de Sheila (1973): Un rompecabezas matemático y psicológico ambientado en un yate, escrito por las mentes maestras de Stephen Sondheim y Anthony Perkins.
  • La huella (Sleuth, 1972): Un duelo intelectual de "habitación cerrada" que juega con las expectativas del espectador mediante un guion de pura orfebrería narrativa.
  • Un cadáver a los postres (1976): Una parodia brillante de Neil Simon que reúne a los grandes detectives de la ficción para resolver un crimen imposible.
  • Un detective barato (1978): Otra joya de Neil Simon que homenajea al cine negro y al whodunit tradicional con una trama llena de sospechosos y giros cómicos.
  • El juego de la sospecha (Cluedo) (1985): Basada en el juego de mesa pero con guion original, es un misterio de ritmo frenético con múltiples finales posibles.
  • Asesinato a la orden (1953): Un desafío de ingeniería legal y médica escrito por Andrew L. Stone que demuestra la longevidad del puzle original en el cine.

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